El papel del Zinc como inmunomodulador.

El zinc es uno de los minerales esenciales que ayuda en diversas funciones estructurales y reguladoras dentro del cuerpo, además, también forma parte de más de 50 enzimas. Los alimentos de origen animal como carne de res, mariscos y huevo resultan ser las mejores fuentes de zinc. Sin embargo, las nueces y legumbres también lo contienen.

La mayoría de los órganos resultan afectados en presencia de déficit de zinc, entre ellos el sistema inmune. Una concentración óptima de zinc es un factor crítico para la inmunidad antiviral. Se ha encontrado que las poblaciones en las que existe una deficiencia de zinc tienen un mayor riesgo de contraer infecciones virales como VIH o virus de hepatitis C. La deficiencia de zinc incrementa la producción de factores proinflamatorios. Esta deficiencia provoca atrofia y reducción de la creación de anticuerpos.

Es necesaria una ingesta diaria suficiente de zinc para mantener las concentraciones adecuadas dentro del cuerpo. Este mineral, a diferencia del hierro, no cuenta con un sistema de almacenamiento dentro del organismo. Las concentraciones más altas de zinc se encuentran en los músculos, huesos, piel e hígado. El contenido total de zinc dentro del cuerpo es de entre 2 a 4 g.

El zinc de origen animal posee una mayor biodisponibilidad si se compara con el zinc proveniente de alimentos vegetales. El déficit de zinc afecta entre el 17% y 20% de la población, principalmente en zonas en vías de desarrollo como África o Asia y siendo menos frecuente en países de altos ingresos. La deficiencia suele ser común en personas de la tercera edad, veganos o vegetarianos y en personas con enfermedades crónicas como cirrosis hepática o enfermedad inflamatoria intestinal.

De acuerdo con datos de la OMS, el déficit de zinc representa una de las cinco primeras causas de mortalidad y morbilidad en los países en desarrollo. Se estima que afecta a un tercio de la población a nivel mundial. Esta deficiencia representa cerca del 16% de las infecciones respiratorias, 18% de la malaria y 10% de las enfermedades diarreicas. La deficiencia grave de zinc no es muy común, pero las deficiencias leves o moderadas son las más populares alrededor del mundo.

Las concentraciones de zinc se determinan a través de la dieta, pero existen otros factores que también pueden afectar como la composición dietética, la ingesta de alcohol y el estado de enfermedad. En cuanto a la dieta, una suplementación con zinc puede reducir significativamente su absorción en comparación con soluciones de zinc a base de agua. Los fitatos contenidos en los alimentos como maíz, arroz y cereales pueden impedir la absorción de este mineral. La alimentación de poblaciones rurales suele ser baja en zinc y altas en fitatos debido al gran consumo de arroz y verduras.

Como se mencionó anteriormente, las personas mayores, tienen riesgo de desarrollar una deficiencia lo que aumenta su riesgo de presentar infecciones. En un estudio una suplementación de zinc en personas entre 55 y 87 años demostró un disminución en la incidencia de infecciones. Por otro lado, las personas que consumen alcohol tienen un mayor riesgo de presentar deficiencia de zinc esto es porque se incrementa su excreción urinaria, existe una baja ingesta por mala alimentación, disminuye la absorción y las reservas en hígado también resultan afectadas. El alcohol también afecta la integridad de la microbiota y barrera intestinal. La suplementación de zinc en las personas que consumen alcohol puede ayudar a mejorar la integridad de la barrera intestinal y con ello mejorar su absorción.

En personas que presentan infecciones como VPH (virus del papiloma humano), VHC (virus de la hepatitis C) y VIH existen deficiencias de zinc. La suplementación con zinc en este sector de la población mejora la respuesta al tratamiento. Por ello, se ha demostrado que el zinc suplementado por vía oral puede actuar de manera sinérgica si es coadministrado con la terapia antiviral y con ello se mejorarán los resultados clínicos.

Es muy raro desarrollar deficiencia de zinc debido a que la mayoría de la población lo obtiene de la dieta. Sin embargo, algunos grupos de personas son más vulnerables a presentarla como personas que han sido sometidos a cirugía gastrointestinal, vegetarianos o veganos, personas que consumen alcohol y personas con enfermedades como cirrosis. La suplementación no es necesaria cuando se lleva una alimentación equilibrada. No obstante, es necesario acudir con profesional para que indique si es preciso recurrir a un suplemento.

 

Equipo de investigación y editorial iNat México.  

Referencias

Instituto Linus Pauling. (2021, 1 enero). Zinc. Linus Pauling Institute.

Read, S. A., Obeid, S., Ahlenstiel, C., & Ahlenstiel, G. (2019). The Role of Zinc in Antiviral Immunity. Advances in nutrition (Bethesda, Md.), 10(4), 696–710.

Gammoh, N. Z., & Rink, L. (2017). Zinc in Infection and Inflammation. Nutrients, 9(6), 624. 

 

 

 

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