Guía práctica para una alimentación trofológica

Trofología: el estudio de la correcta selección, combinación y preparación de los alimentos, para una óptima nutrición.

La alimentación trofológica es una rama muy allegada a la alimentación «plant based» (basada en el mundo vegetal)  y una excelente base para todas las corrientes alimentarias, ya que propone bases para la correcta asimilación de nutrientes y muchas opciones para ajustarse a la preferencia de cada persona sin dejar la lado la óptima nutrición.

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Así que vamos a desmenuzar los principios básicos:

Correcta selección

Cómo iniciar tu alimentación trofológicamente correcta:

Acoge los alimentos sin procesar.

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Reduce  las comidas de origen animal.

Las dietas que contienen productos de origen animal, se asocian con un enorme potencializador de enfermedad, mucho más de lo que la mayoría de la gente se da cuenta. El exceso de proteína animal, aumenta la actividad carcinogénica y se correlaciona con los riesgos para la salud de todas las enfermedades crónicas, incluyendo las enfermedades de arterias coronarias y la epidemia de diabetes. El consumo diario recomendado de proteínas, es el 10% de las calorías, aunque la mayoría de las personas tiende a comer dos veces dicha cantidad. La única forma de tener sobreconsumo de proteínas, es a través del exceso del consumo de comidas de origen animal, o el uso de proteínas aisladas en las comidas procesadas. Las comidas de origen animal no tienen fibra ni enzimas, mientras que los alimentos vegetales sin procesar, están llenos de fibra y enzimas, las cuales te satisfacen, te mantienen con deposiciones regulares y optimizan la absorción de los nutrientes en tu cuerpo.

Elimina todos los productos lácteos.

Los productos de origen animal que son muy populares y dignos de mención aparte, son los productos lácteos. Contrario a la creencia popular, el consumo de productos lácteos no es necesario para la salud ósea y está asociado con enfermedades autoinmunes, diabetes y cánceres de próstata y mama. Los lácteas promueven las hormonas del crecimiento que, a su vez, aumentan el crecimiento del tumor. ¿Te preocupa obtener suficiente calcio para tener huesos fuertes? Puedes obtener mucho sin consumir lácteos. En realidad, los lácteos descalcifican. 

Evita las comidas refinadas y procesadas

Hay una correlación entre las comidas refinadas y la enfermedad: los dulces, los pasteles y las pastas procesadas carecen de su fibra, de sus vitaminas y sus minerales originales. Estas comidas procesadas se convierten en azúcares en la sangre, aumentando el riesgo de resistencia a la insulina, cáncer de colon, enfermedad vascular y el aumento de peso.

Correcta combinación

Cada tipo de alimentos requiere de ciertas enzimas para su digestión y estas, a su vez, necesitarán de un determinado estado del medio para llevar a cabo su proceso. Por eso, al combinar alimentos que necesitan enzimas que trabajan de forma óptima, y se combinan en condiciones opuestas, se entorpece la digestión, que se vuelve más lenta y complicada. Por ejemplo, las proteínas se digieren en un ambiente ácido (gracias a las enzimas proteasas) y los almidones en un ambiente alcalino (gracias a las enzimas amilasas). Si tomáramos al tiempo proteínas y almidones se liberarán al tiempo jugos ácidos y jugos alcalinos, dificultando y alargando la digestión.

Los alimentos mal digeridos no son aprovechados por nuestro organismo. Las moléculas de gran tamaño que no son rotas en otras más pequeñas desconciertan a nuestro sistema inmunitario. La comida mal digerida puede fermentar o pudrirse generando sustancias nocivas y provocar gases, inflamación y otros síntomas de indigestión. Un proceso de fermentación en el intestino ocasiona un exceso de polialcoholes, que son fuente de alimento de bacterias y levaduras. La putrefacción de las proteínas genera residuos tóxicos.

Correctas combinaciones:
1. El consumo de líquidos no debe hacerse coincidir con las comidas.
El consumo de líquidos durante las comidas tiende a la dilución de los jugos gástricos y obstaculiza la digestión. Las bebidas deben tomarse al menos media hora antes de las comidas.

2. La fruta debe tomarse sola o acompañada de alimentos compatibles.
Las frutas dulces deben combinarse con alimentos ricos en féculas, mientras que las frutas ácidas combinan bien con alimentos ricos en proteínas.

3. No mezclar almidones y proteínas en la misma comida.
Las proteínas son digeridas por una enzima de medio ácido llamada proteasa, y los almidones se digieren en un ambiente alcalino gracias a las enzimas llamadas amilasas.

Si tomáramos al tiempo proteínas y almidones se liberarán al tiempo jugos ácidos y jugos alcalinos, dificultando y alargando la digestión.

4. Las verduras de hoja verde y vegetales bajos en almidón pueden combinarse con almidones o con proteínas.
Las vitaminas, las sales minerales y el agua de las hortalizas favorecen la asimilación de las proteínas.

Las hortalizas facilitan la digestión de los almidones. Ahora bien, los vegetales que contienen al mismo tiempo proteínas y almidón, como por ejemplo los guisantes y judías, deben consumirse considerándolos almidón o proteínas.

MEZCLAS DE ALIMENTOS QUE DEBEMOS EVITAR

Azúcar – Almidón

Se trata realmente de una combinación bastante desaconsejable, ya que -desde un inicio del proceso de digestión- cuando tomamos azúcar la boca se nos llena de saliva, de modo que el almidón no puede empezar a ser digerido correctamente desde la boca y hasta el estómago. Cuando el almidón se mezcla con mermeladas, miel o jaleas, estas sustancias no permiten la adaptación de la saliva a la digestión del almidón.

La fruta a su vez, en lugar de pasar directamente al intestino, se queda en el estómago con el almidón y comienza a fermentar (por su fructosa), dando inicio a un proceso que sigue en el intestino, muy indigesto. Entonces, el almidón se transforma de manera imperfecta en glucosa, provocando problemas de estreñimiento, irritación intestinal, gases, etc.

Proteína magra – Almidón

En opinión de los defensores de las dietas asociadas, el principal problema de esta combinación radica en que las proteínas se asimilan en un medio digestivo ácido, mientras que el almidón lo hace en un medio alcalino.

Así pues los efectos nocivos de la combinación de proteínas magras y almidones están siempre en función del propio individuo. Lógicamente, las malas digestiones, la acidez, etc., son una muestra de que esta mezcla nos resulta personalmente desfavorable. En tal caso, debemos evitarla o bien acompañarla en ensaladas.

Ácidos – Almidón

Los expertos parecen coincidir en la teoría de que el ácido destruye la ptialina salivar y que algunas frutas ácidas, como la piña, el limón, la naranja o el tomate, contienen la suficiente cantidad de ácido para inhibir su acción y entorpecer el proceso de digestión del almidón.

De acuerdo con esta afirmación, combinaciones tan habituales para buen número de personas como el yogur con cereales, o el pan comercial (de caja) con jitomate deberían considerarse incorrectas. No obstante parece claro que, para la mayoría de personas, estas mezclas no resultan indigestas.

Preparación

La preparación de los alimentos, es un factor de suma importancia en una dieta trofológica, ya que podrías tener los mejores alimentos combinados de manera excelente y aun así arruinar sus propiedades. ¿Cómo sucede esto? es simple: química.

Por ejemplo, podríamos comer una ensalada verde con vegetales de múltiples colores y elegir unas papas como carbohidrato, tu ensalada está fresca  y perfectamente combinada y le va excelente a los almidones, una digestión ideal. Sin embargo decidiste freír tus papas para darle un poco más de sabor a tu platillo, ese crunch adicional, lo que no habías considerado es la reacción que se produce al freír una fécula cuando los alimentos se cocinan o procesan a temperaturas superiores a 120 grados. Es entonces cuando los azúcares reductores de los alimentos —aquellos que se descomponen más fácilmente como el almidón de la patata y los cereales, la fructosa o el que contiene la miel— y las proteínas reaccionan entre sí con el calor, y dan lugar al acrylamide, reconocido como un potente cancerígeno. Cuanto más alta sea la temperatura y menor sea el grado de humedad, más acrilamida.

He aquí uno de los motivos principales por los que cuidamos la preparación de los alimentos, te sugerimos de la misma forma que te alejes de los microondas y de incluir productos industriales en tu preparaciones, así como evitar sobre cocinar tus frutas y vegetales para aprovechar al máximo sus propiedades enzimáticas y nutricionales.

Biocompatibilidad

Tu cuerpo puede vivir saludable y longevo siempre que pasen a través de él sustancias compatibles a su supervivencia; ¿qué quiere decir esto? que tu cuerpo necesita – al igual que otras especies de seres vivos- de alimentos que favorezcan su óptimo funcionamiento. ¿Cuáles son estos? sencillo, los alimentos de alto contenido acuoso, de un pH alcalino o ligeramente ácido y altos en fibra, estos son principios bastante lógicos ya que nuestro organismo está compuesto mayormente de agua y el pH ideal para su supervivencia está entre el 7.3 y el 7.4; un poco más ácido o más alcalino caería en enfermedades crónico degenerativas, o hasta estado de coma o muerte. Las frutas, las verduras frescas las semillas y los vegetales son cercanos a estos factores básicos de mantenimiento, al ser naturalmente alcalinos y llenos de agua. Los alimentos acidificantes como pueden ser las harinas refinadas, el azúcar, las proteínas de origen animal, etc., son generalmente alimentos que carecen de agua y poseen un pH bajo que va desde el 3 en la escala de pH siendo lo más ácido, hasta el 6 sin llegar a una escala neutra.

Toda esta información es considerada a la hora de pensar en una dieta correctamente trofológica, ya que son múltiples pero de naturaleza simple los factores que promueven el correcto funcionamiento de tu organismo. Ésta es la necesidad básica de cualquier organismo o incluso, como ejemplo de cualquier motor o máquina.

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